domingo, 26 de julio de 2009

¡Que ganas de tener una mente rápida! Rápida y sin escrúpulos, que dijera lo que le diera la gana. Sin reprimirse ni morderse los sesos.
¡Que ganas de tener alas!

Alas alas alas alas alas. No tiene sentido, mi amor. Dejémonos de cuentos y ven a la casa. Bésame un poco y después nos dormimos, que quiero ver tu pelo. Quiero oler tu boca, mi amor.
Vamos volando hasta nuevo aviso, vamos con turbulencias, en una tormenta de truenos y sonidos amargos que lleguen hasta donde la medicina y la religión no tienen idea.
Mi amor, quiero que puedas hablarme al fin. Corta tus dedos que me aburren y ¡Al fin! deja que las palabras te ahoguen y que me golpeen tan fuerte como el agua dulce.
Vamos caminando y tomémonos las manos, dejémolas ahí mucho tiempo, por los siglos de los siglos hasta que se encuentren nuevamente en otro planeta, en otra galaxia.
Préstame tu mente rápida y quítame con tijeras los escrúpulos. Déjame escupirte en la cara y luego besarte los pies denuevo, otra vez mas. Rompe el piso y salgamos volando de una vez por todas hacia ninguna parte, pero sí muy lejos.
¿Más todavía? Entonces no tengo nada que hacer acá. Lo tienes todo y quieres más. Deja que la sangre corra, por favor, y déjame en paz denuevo, como hace tanto, tanto tiempo.
¿Alas quieres? No seas ridículo y ámame nuevamente. No seas ridículo y córtate el cabello, que ya no se usa así.
Eso es. Cambia tu ropa, compra zapatos y deja tus ojos acá. Sí, acá en el suelo, que me miren desde abajo nuevamente. Adórame otra vez, y otra vez, para siempre.
Bueno, cuando sueltes mi mente te vas. Está todo listo y ya no tienes mas que pagar el agua y la luz.

No. Para volar no necesitas tu boca.

Sí. Puedes dejarla acá, yo la cuido.

No sé. Tal vez yo no este cuando vuelvas.