lunes, 3 de noviembre de 2008

Él

Igual los pasajes de amistad que recuerdo se confunden con amor, de todas maneras, por más que lo niegue, las palabras se confunden.
Me asusta verlo así, ahí. Y sin poder verlo, solo, eso sí lo sé.
Comienzan a mezclarse emociones con imágenes, sonidos y colores, olores (a hospital) y sabores. Si mi dedos pudieran tocarlo mi boca tendría otro sabor, mis labios estarían húmedos y mis ojos completamente secos. O tal vez no. Algo de mí quiere tanto salir en este momento que no alcanzo a distinguir el punto donde termina mi angustia y comienza mi agonía eterna del miedo, la ignorancia.
El amor se comienza a transformar en obsesión a medida que cada sonido que pronuncia entra a mi, y se queda tan al fondo, peor tan tan al fondo, que termina por llenarse de polvo y olvidarse.
Olvido. Es una gran palabra. No buena, grande e imposible.
Si doy la vuela completa, los trescientos sesenta, me muero. Mi mente gana al cuerpo, definitivamente.
Ya perdí y creo que no vale la pena seguir. Si al final, al final al final, la ignorancia es más grande. Siempre es más grande cuando se trata de ti.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Primero lo primero


No escribo poesía, ni un diario online. No me gusta, ni me llama la atención.
No quiero presentarme como un tipo de persona, no quiero prejuicios ni acercamientos a mi personalidad, tampoco me interesa que se hagan una idea de como soy. Imagínenme, entonces, como un amigo imaginario (o amiga). Descubrirme poco a poco, con el material que iré publicando, aménme, odiénme o solo lean.
Me queda decir un par de cosas que no recuerdo. No importa, me resumo en pocas lineas.



Pd. Esto es mi presentación, no se hable más del asunto.